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28.5.2009

SEGUNDA CRÓNICA

A través de mi directora de prensa recibo un email del Comité de Redacción de EL PAIS. Horas más tarde nos enteramos que este comité es el que se ocupa de representar a los periodistas de El País frente a la dirección del periódico, en temas de criterio, deontología profesional, etc. y que es la primera vez que actúa en un caso como el que nos ocupa.
Lo primero que quiero aclarar, por si alguien no ha leído mi blog con atención, es que yo “NO CARGO CONTRA LA INFORMACION DE CINE DE EL PAIS” como titula hoy el periódico. El título, o encabezamiento con letras mayúsculas, de la carta que yo recibí era y es otro: “DEFENSA DE CARLOS BOYERO Y BORJA HERMOSO”.
Adjunto la carta que recibió Deborah Palomo, mi directora de prensa, de ese modo pueden compararla con la que aparece en el periódico. Para el que desconozca el significado de la palabra CORPORATIVISMO, esta burda DEFENSA es su mejor ejemplo. (PINCHAR AQUÍ PARA LEER)

Hemos recibido infinitas muestras de solidaridad en mi oficina de El Deseo, la mayoría de periodistas indignados (muchas gracias a todos, no era ese mi propósito).
La carta del Comité de Redacción supone una torpeza enorme por parte de quienes la escribieron y de quienes permitieron que me la enviaran. Me reservo para el final la calificación que merece el hecho de que hoy salga publicada en el periódico. Además de hacerlo con un título distinto, sensacionalista y falso. Pero esto es lo menos importante. El contenido, la manipulación y no querer entender lo que digo en mi blog es lo que cuenta, y no tengo otra alternativa que reaccionar. Maldita la gracia que me hace, porque desde el principio todo este asunto para mí era una cuestión moral: acusar al periodismo que utiliza en beneficio propio su tribuna para agredir, insultar y denigrar aquello que por razones personales rechazan, por encima de cualquier sentido ético o profesional.

 
 
 
 

No se trata de que yo no soporte críticas negativas, por Dios! (No pongan más cortinas de humo, la carta está llena). Podría rellenar hasta rebosar un basurero público con todas las malas críticas que he recibido a lo largo de mis diecisiete películas. Y me las he comido todas.

Nos enteramos también de que este comité cesó ayer!, por llegar al final de su mandato, y que probablemente esta infame carta fuera su última tarea como tal comité. Esto nos coloca en una situación paradójica: me veo obligado a protestar por el contenido chapucero de una carta enviada desde un comité de redacción que, a la hora de recibir nuestra rotunda respuesta, estará compuesto por cinco miembros distintos, que presumo inocentes. El equipo anterior debió sentir una necesidad imperiosa de escribirla y mandármela apurando el último momento de su mandato.

1.

Comienza la carta “con tristeza por los ataques descarnados” de P.A (me resumo, estoy harto de ver mi nombre en cada línea) contra nuestros compañeros…”

¿Cómo califican los miembros de este comité ágrafo las palabras que sus Boyero-Hermoso suelen utilizar conmigo (Ver mi blog)? ¿Creen que debería sentirme halagado? Por favor!... No me hagan repetirme!

2.

El comité continúa hablando de mis referencias de mal gusto…

¿Dónde encuentran el buen gusto de Boyero cuando para informar sobre el homenaje que me hicieron en Cannes en el año 2004 titula a su artículo “Indigestión almodovariana” y continúa con algo mucho peor?
¿Es elegante al terminar su crítica del 2009 resumiéndola como una “masturbación mental”?

 
 
 
 

3.

Continúa la carta : “…Otras salidas injustificadas de tono… donde se permite el lujo de comparar a El País con la COPE y la Conferencia Episcopal, además de atreverse a poner en duda a quién debe enviar nuestro periódico al festival de Cannes..”

Nunca me atrevería a comparar a El País con la COPE!!, y tampoco lo he hecho ahora! Revisen el blog, por favor! Cuando menciono a ambos medios me refiero a la responsabilidad editorial, o sea, de la misma manera que los Obispos comparten responsabilidad con los contenidos de los programas de su emisora, la dirección de El País es responsable subsidiaria de lo que aparece en el periódico. Eso no tiene nada que ver con comparar a El País y a la COPE!!!

Respecto a lo de “poner en duda a quién debe enviar el periódico a Cannes”, yo no lo pongo en duda, estoy rotundamente en contra. En mi blog “sugiero”, visto el resultado tendencioso del dúo Boyero-Hermoso, cómo debería ser el enviado ideal, algo por supuesto totalmente arbitrario por mi parte: cero prejuicioso, apasionado por el cine, madrugador de buen humor, inquieto por ver lo último de la producción mundial, que vea las películas enteras, aunque no le gusten, para poder decir después que no le gustan. Esto es nuevo: “que no sea tan visceral. De un crítico se espera frialdad, contención, rigor. La visceralidad es muy buena para los actores, pero un crítico no debe ser visceral, y mucho menos hacer gala de ello. Al igual que en los actores es una virtud, en un crítico la visceralidad es un defecto”. También apuntaba que si fuera posible que su escritura, la del enviado ideal, no guardara relación con el estilo macarra de la extraña pareja, pues mucho mejor.
Con esta pregunta/sugerencia, lanzada al cielo estrellado de Cannes, sólo estaba soñando en voz alta.

 
 
 
 

4.

Sigue diciendo el comité: “Olvida Almodóvar la cantidad de páginas que se han dedicado antes del estreno a su película, “Los abrazos rotos”. Desde el País Semanal y las páginas de Cultura…”

Imposible olvidarlo. Esas páginas son el fruto de una estrecha y emocionante colaboración entre mi productora y el periódico, desde hace mucho tiempo, yo diría que desde su fundación. Y en el caso de L.A.R. ¿cómo voy a olvidar que un periodista de El País estuvo en Lanzarote, asistiendo invitado al rodaje, en exclusiva, con libre acceso a técnicos, actores, y a mi propia persona, para después escribir un artículo a fondo, algo que no le hemos permitido a ningún otro periodista de otro medio escrito nacional o extranjero? ¿Cómo voy a olvidarme del espléndido reportaje que apareció en el suplemento dominical, donde convocamos a todos los artistas (algo muy difícil de conseguir, después del rodaje, y en la que los medios más importantes estaban interesados), incluyendo una entrevista a corazón abierto con mi admirado Angel Harguidey? Claro que no lo olvido, pero todo esto es fruto de una relación que data de muy antiguo, y que nació por mutua afinidad, de la que esas páginas son el resultado. También hemos colaborado en la nueva etapa de elpais.com. Hemos llegado a producir materiales audiovisuales exclusivos para que figuraran colgados en su web. ¿Que esta inversión nos interesaba como material promocional? Por supuesto. Y también se beneficiaba el periódico de ello.

Respecto a su mención a un artículo elogioso de Martín Garzo sobre mi película… resulta tan soez! ¿Pretenden que me calle porque el escritor vallisoletano Martín Garzo, cinéfilo confeso, exprese lo que le parece mi película, aunque esto contradiga la no-crítica de Boyero?! ¿Realmente quieren decir que por el hecho de haber sido “tan generosos conmigo” yo debería mantener la boca cerrada? ¿Insinúan que nos pueden comprar con un “artículo elogioso”?

 
 
 
 

5.

Continúa la carta: “Debe saber el Sr. Almodóvar que la crítica es libre… y que la opinión que tengan los críticos y el público sobre él es soberana….”

¡¿Quién ha dicho lo contrario?!. El público, por el mero hecho de haber pagado 7 euros, es libre de insultar al director porque no le haya gustado la película, pero un crítico aunque piense lo mismo no puede expresarlo en los mismos términos! Un crítico debe argumentar cada una de sus aseveraciones, para eso le pagan, y profundizar en ellas, teniendo en cuenta que son muchos los equipos que intervienen en una película que , como profesional especializado, debe saber valorar y destacar. Que además del director, existe un técnico que crea la luz y el color (el alma, en definitiva, las películas se hacen a base de luz), un montador (el auténtico creador de la narración), un diseñador de arte, todo lo que se ve se debe a este equipo, un músico que se inventa atmósferas y melodías que, como un sastre sonoro, deben pegarse a la piel de la historia narrada como el mejor de los vestidos.
No considerar ninguno de estos aspectos caracteriza la crítica y el espíritu de Carlos Boyero.

No pongan en mi boca palabras que no he dicho. Yo no critico a los críticos, ni a las personas, que no les gusten mis películas. No divido al mundo entre los que hablan bien de mí y los que hablan mal. En mi blog puntualizo claramente mi rechazo a la no-crítica de Carlos Boyero, y a sus comentarios sobre la proyección de prensa, y la posterior rueda de prensa a las cuales no acudió. Y creo que soy exhaustivo mostrando lo que ocurrió con el mismo crítico hace cinco años. Esto es otra absurda cortina de humo que ya me aburre puntualizar.

 
 
 
 

6.

El Comité de redacción de El País sigue diciendo: “Afirma el Sr. Almodóvar que vivimos en un país libre, que los críticos y los periodistas no son intocables y ninguna persona debe serlo. Estamos de acuerdo y si él pretende con esta campaña obsesiva que ha fraguado contra nuestros compañeros y contra este periódico que ellos lo sean, lamentamos no poder ofrecerle esa satisfacción. Es mejor que él se aplique el cuento de su propia frase. Él tampoco es intocable, ni el cine español, por el mero hecho de serlo, tampoco debe gozar de ese doble rasero que se le ha aplicado desde los medios de comunicación hasta ahora y que no le deja madurar artísticamente en muchos sentidos”

Yo iba a responder a esto, aunque la primera parte no la entendía, pero descubro estupefacto, después de leer la versión que el periódico publica en su versión digital, que todo este párrafo ha sufrido bastantes cambios. Lean y comparen. El anterior es el que aparece en la carta que adjuntamos, la que recibí ayer a las dos de la tarde. Y esta es la versión corregida en su versión digital: “Afirma el Sr. Almodóvar que vivimos en un país libre, que los críticos y los periodistas no son intocables y ninguna persona debe serlo. Estamos de acuerdo y si él pretende con esta campaña obsesiva contra nuestros compañeros y contra este periódico que ellos no lo sean, lamentamos no poder ofrecerle esa satisfacción. Es mejor que se aplique el cuento de su propia frase. El tampoco es sagrado.”

Como pueden comprobar desaparece toda mención al cine español, al doble rasero que no le deja madurar artísticamente…
Y añade que no soy sagrado.
La verdad es que nunca llegué a entender cuando dicen que “no me pueden ofrecer la satisfacción de que Boyero-Hermoso no lo sean…” el qué, intocables, o tocables?
No lo entiendo.
A lo de ayer, yo les respondería que respecto a que yo sea intocable, tengo testimonios de lo contrario desde hace décadas. Si no que les pregunten a su dúo favorito, verdaderos especialistas en mi tangibilidad.
En su última versión han cambiado esto por lo de que yo “no soy sagrado”. ¿A qué viene este cambio? ¿Sagrado, yo? Me parece una idiotez que me lo recuerden. Pero me pregunto, ¿es El País sagrado? ¿Será este carácter sacro la base de su furibunda DEFENSA SIN FISURAS?

 
 
 
 

7.

Sigue la carta:…”La pataleta no engrandece su figura..”

Lo siento, pero no se puede empequeñecer a las trece páginas de mi blog diciendo que son una pataleta. En esas páginas denuncio hechos minuciosamente explicados, documentados y demostrados. ¿No creen que para ser “una simple pataleta” se están Vds. tomando demasiadas molestias, publicando su infame “Defensa” en la sección de Cultura de El País, cuyo Jefe casualmente es el aludido Borja Hermoso? ¿Cómo debería llamársele a una “Defensa de Boyero y Hermoso” (el título de la carta que a mí me llegó ayer) que se publica en la sección de la que este último es el jefe?

¿No será que están utilizando, de nuevo, la tribuna de que disponen en su propio beneficio?
Me temo que sí. Y esto es justo lo que denunciaba en mi anterior CRÓNICA NEGRA.

Pedro Almodóvar